Descubrió los bacilos tuberculosos antes que Robert Koch.

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En aquella época no se permitía a las mujeres estudiar en el Imperio Ruso, por lo que empezó sus estudios en Zúrich y Berna, para trasladarse más tarde a Berlín. Fue allí donde detectó bacilos tuberculosos en la leche cruda en 1904, un éxito que hasta entonces de le había resistido a su mentor, Robert Koch.

Su brillante carrera como microbióloga comenzó en el Real Instituto Prusiano de Enfermedades Infecciosas, donde se puso a trabajar, como única mujer y sin remuneración, junto a Robert Koch. En 1898 obtuvo una plaza como profesora de Bacteriología en Estados Unidos.

Más tarde volvió a trabajar en el Instituto Robert Koch y pronto se trasladó al hospital Charité como asistente de investigación. En 1912 se convirtió en la primera mujer catedrática de Berlín, si bien no le hicieron un contrato propiamente dicho. No fue hasta 1920 cuando le ofrecieron un contrato bien remunerado como jefa del Instituto Bacteriológico del Hospital Municipal de Moabit. En 1934, los nacionalsocialistas la obligaron a jubilarse.